Le llegó un informe pericial que perjudica su caso: siete cosas que mirar antes de decidir
Un informe pericial que le perjudica no se rebate con otra opinión que diga lo contrario. Se rebate mostrando dónde falla su método: qué no miró, qué dio por supuesto, qué presentó como hecho cuando era una inferencia. Un tribunal no compara conclusiones: compara cómo se llegó a ellas. Por eso lo primero no es buscar a alguien que opine distinto, sino leer el informe con criterio técnico.
Estos son los siete puntos que revisamos siempre, en este orden. Sirven tanto si usted es abogado y quiere saber qué tiene entre manos, como si es la persona afectada y quiere entender por qué su abogado está preocupado.
1. ¿Qué le preguntaron exactamente al perito?
Todo informe responde a una pregunta. Si esa pregunta está mal formulada, o es más amplia que lo que el perito podía responder con lo que tenía, el informe entero queda comprometido, por bien escrito que esté.
Busque al principio el objeto del peritaje. Compárelo con las conclusiones del final. Es frecuente encontrar informes que responden bastante más de lo que se les preguntó: ahí hay una debilidad, porque lo que excede el encargo no está sostenido por el encargo.
2. ¿El perito era competente para responder eso?
La competencia no es el prestigio ni los años: es la correspondencia entre la formación acreditada del perito y la materia concreta sobre la que concluye. Un profesional puede ser excelente en lo suyo y estar opinando, en una parte del informe, sobre algo que no es lo suyo.
Esto ocurre sobre todo en los casos mixtos: un informe médico que concluye sobre responsabilidad, o un informe técnico que concluye sobre estados mentales. Revise si cada conclusión cae dentro de la disciplina acreditada de quien firma.
3. ¿Qué documentos tuvo a la vista, y cuáles no?
Un informe serio enumera exactamente qué se le entregó: qué expediente, qué fichas, qué fotografías, qué actas, con sus fechas y su origen. Si esa lista no está, o está en términos vagos —«los antecedentes del caso»—, no hay forma de saber sobre qué se construyó la conclusión.
Y lo más importante: compare esa lista con lo que usted sabe que existe. Un documento clave que no aparece en la lista es una de las debilidades más sólidas que se pueden plantear, porque no discute la opinión del perito: discute la base sobre la que la formó.
4. ¿Declara el método, y ese método es reproducible?
Un informe pericial no debería pedir que le crean. Debería permitir que otro profesional, con los mismos documentos y siguiendo los mismos pasos, llegue a un resultado equivalente. Eso es la reproducibilidad, y es lo que separa un peritaje de una opinión bien redactada.
Concretamente: ¿dice qué criterio aplicó? ¿Cita las fuentes técnicas en que se apoya, de forma que puedan consultarse? ¿Se puede seguir el camino desde el documento hasta la conclusión? Cuando el método no está declarado, la conclusión no es verificable, y una conclusión no verificable es frágil aunque sea correcta.
5. ¿Se puede rastrear cada afirmación hasta su fuente?
Esto es la trazabilidad. Cada afirmación de hecho debería poder seguirse hasta el documento concreto —la página, la hora, el registro— del que sale. Cuando un informe afirma cosas sin decir de dónde salen, esas afirmaciones no son verificables ni refutables: simplemente están ahí.
En la práctica se revisa afirmación por afirmación, marcando cuáles tienen respaldo documental identificable y cuáles no. El resultado de ese ejercicio suele ser más revelador que cualquier discusión sobre las conclusiones.
6. ¿Distingue entre lo que consta, lo que se infiere y lo que se opina?
Son tres cosas distintas y un buen informe las mantiene separadas. «La ficha registra una temperatura de 38,5 a las 14:20» es un hecho. «Ese registro es compatible con un cuadro infeccioso en curso» es una inferencia. «La atención fue negligente» es una valoración, y en muchos casos ni siquiera corresponde al perito.
Cuando las tres aparecen mezcladas en el mismo párrafo, con el mismo tono de certeza, el informe está trasladando al lector una seguridad que la evidencia no le da. Señalar esa mezcla, párrafo por párrafo, es una de las formas más eficaces de mostrar la debilidad de un informe sin necesidad de contradecir ni un solo dato.
7. ¿Reconoce sus propios límites?
Puede sonar paradójico, pero un informe que declara qué no pudo determinar, con qué documentación no contó y qué grado de certeza tiene cada conclusión, es un informe más fuerte, no más débil. Y al revés: un informe que concluye todo con la misma seguridad absoluta, sin una sola limitación reconocida, casi siempre está afirmando de más en alguna parte.
Busque el apartado de limitaciones. Si no existe, es en sí mismo un hallazgo.
Lo que no es una debilidad
Que la conclusión no le favorezca no la convierte en un error. Un informe puede estar bien hecho y serle adverso, y en ese caso conviene saberlo cuanto antes: gastar dinero y tiempo en impugnar un informe sólido es peor que asumirlo y cambiar de estrategia.
Ésa es, de hecho, una de las conclusiones posibles de una revisión honesta: este informe se sostiene. Preferimos decirlo antes de que usted invierta en una batalla que no se puede ganar por ese camino.
Qué se puede hacer con lo que encuentre
Los hallazgos de esta revisión se usan de tres maneras, según la instancia en que esté el caso: como base de un informe de revisión que se incorpora al proceso; como material para preparar el contrainterrogatorio del perito en audiencia; o, simplemente, como criterio para decidir si conviene o no discutir ese informe.
Las tres empiezan por lo mismo: leer el informe con método, antes de opinar sobre él.
Si prefiere leerlo sin tecnicismos: Me llegó un informe de un perito que dice cosas que no son ciertas
Marianne Andueza
Perito Forense y Abogada · Directora del Centro Internacional de Investigación Judicial y Forense
Perito Profesional en Informes Judiciales y Juicios Orales (UNE 197001:2019) · Experta Universitaria en Valoración del Daño en Medicina Judicial Forense, CEU Cardenal Herrera · Licenciada en Biomedicina, mención Morfofisiopatología
Si esto describe su situación
Este artículo explica cómo se analiza el problema en general. Saber qué corresponde en su caso exige mirar sus antecedentes concretos, y eso empieza por una conversación, no por un artículo.
- Segunda opinión técnico-pericial. Revisión completa del informe para determinar si se sostiene técnicamente.
- Revisión técnica de informes periciales. Análisis del método, las fuentes y la trazabilidad.
- Diseño de baterías de contraexamen. Preguntas construidas sobre las debilidades reales del informe.
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