Quedé con secuelas de un accidente y me dicen que no fueron por eso
Que las secuelas aparecieran después del accidente no demuestra que el accidente las causara. Suena injusto y es el punto donde más casos se pierden. La buena noticia es que sí se puede demostrar: no repitiendo que fue así, sino documentando el camino que va del golpe al daño.
Cuando una aseguradora o una contraparte dice «eso no fue por el accidente», casi nunca está diciendo que usted miente. Está diciendo algo más difícil de responder: que nadie ha demostrado el vínculo. Y muchas veces tiene razón, porque nadie se ocupó de demostrarlo.
Las cuatro preguntas que hay que poder responder
¿Cómo, exactamente?
No basta con que sea creíble. Hay que poder describir el mecanismo: qué le pasó al cuerpo en ese momento y por qué eso lleva a lo que quedó después. Si nadie puede describirlo paso a paso, no se sostiene.
¿Cómo estaba usted antes?
Ésta es la que hunde más casos, y casi siempre por descuido. Si existía algo previo —una lesión antigua, una condición, un tratamiento— va a aparecer, y normalmente lo saca la otra parte. Buscarlo usted primero, con sus propios papeles, cambia por completo la posición.
Si de verdad no había nada, hay que poder mostrarlo. Y para eso sirven cosas que la gente no guarda: controles médicos anteriores, licencias, exámenes de rutina, informes laborales.
¿Hubo algo más de por medio?
Rara vez una sola cosa causa todo. Si además del accidente hubo otro factor, un informe honesto lo dice y explica cuánto pesa cada uno. Los informes que atribuyen el cien por ciento a una sola causa, en un cuadro donde claramente había más, se caen en la audiencia.
¿Qué habría pasado sin el accidente?
Es la pregunta más incómoda y la que decide cuánto del daño es atribuible. Muchas veces la respuesta honesta no es «todo» ni «nada», sino una parte. Y sostener bien esa parte vale mucho más que afirmar el todo sin base.
Por qué conviene hacerlo antes y no después
Porque todo lo anterior se apoya en documentación, y la documentación se consigue mejor al principio. Un control médico anterior al accidente es fácil de pedir hoy y difícil de reconstruir en tres años.
El error más común es al revés: se documenta con mucho detalle el daño de ahora, y el vínculo con el accidente se deja en una frase al final. Esa frase es exactamente por donde ataca la contraparte.
Qué le vamos a preguntar
- Qué pasó, con fecha, y si hubo atención de urgencia.
- Qué le quedó y desde cuándo.
- Si había algo antes, aunque le parezca sin importancia.
- Qué papeles tiene: partes, informes, licencias, exámenes.
No hace falta que use términos médicos ni legales. Cuéntelo como se lo contaría a un conocido.
Preguntas que nos hacen siempre
Yo estaba bien antes del accidente. ¿No basta con eso?
No basta con decirlo: hay que poder mostrarlo con papeles anteriores al accidente. Si no existen, se puede trabajar con otros indicios, pero es más difícil. Por eso conviene buscarlos cuanto antes.
¿Qué es una secuela, exactamente?
En términos simples: lo que queda cuando ya terminó la recuperación y no va a mejorar más. Es distinto de la lesión inicial, y se valora de otra forma.
La aseguradora me ofreció un monto. ¿Lo acepto?
No podemos decirle eso, y desconfíe de quien se lo diga sin haber visto nada. Lo que sí podemos es decirle si el daño está bien documentado, porque de eso depende cualquier conversación.
¿Ustedes me representan frente a la aseguradora?
No. Nosotros hacemos el análisis técnico. La negociación o el juicio lo lleva su abogado, con nuestro informe como respaldo.
Si prefiere la versión técnica: Nexo causal: por qué que dos cosas ocurran seguidas no prueba que una causó la otra
Marianne Andueza
Perito Forense y Abogada · Directora del Centro Internacional de Investigación Judicial y Forense
Perito Profesional en Informes Judiciales y Juicios Orales (UNE 197001:2019) · Experta Universitaria en Valoración del Daño en Medicina Judicial Forense, CEU Cardenal Herrera · Licenciada en Biomedicina, mención Morfofisiopatología
Si esto se parece a lo suyo
Este artículo cuenta cómo funciona esto en general. Para saber qué corresponde en su caso hay que mirar sus papeles concretos, y eso empieza por una conversación, no por un artículo.
- Valoración del daño corporal. Qué daño quedó, cómo se documenta y qué es secuela y qué no.
- Análisis del nexo causal. La relación entre el accidente y lo que le quedó.
- Evaluación preliminar de caso. Si no sabe si tiene caso o no.
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